Sobre la víbora del desierto de Kavir y otros cuentos de José Muratti por Nery Santos

La víbora del desierto de Kavir y otros cuentos de José Muratti

Como la hilandera de tramas que soy, me gusta reconocer cuando veo un buen tejido de palabras. Hilados minuciosos que han sido pensados y creados con conocimiento y maña. Intrincados de palabras que se complementan y engarzan a la perfección para deleitarnos en una narración sublime. Así son los cuentos de José Muratti. Narraciones impecables que nos da las herramientas para ir descubriendo los conflictos. El lector camina por las historias sin ser llevado de la mano, sino más bien dejando que él, por si solo descubra la vía. En el cuento “Un bar llamado “La Biblioteca” nunca nos dicen que el protagonista era viejo y su dama una jovencita. El autor nos lleva a descubrirlo con frases tales como “ella florecía y yo marchitaba” o “su firme decisión de quemar los calendarios” o mejor aún, “sin importar la falta de vuelo de sus velas vírgenes ni mi acumulado exceso de ancla”. En el mismo cuento impresiona la forma magistral en que este autor nos muestra como la relación se va acabando. Utiliza juegos de palabras que asemejan plata hecha filigrana. Toda la página 27 de este relato es una muestra de talento. Como ejemplo un botón: “la pared frente al sofá y la ventana de la cocina, se mancharon tanto por el tránsito de nuestras miradas perdidas que al final comenzaron a imitar la fatiga de las catedrales”. Ya al final de la narración contenemos la respiración sin saber si la protagonista esta muerta, descubriéndolo en frases como “parecía que respiraba”…

Los comienzos de sus cuentos, llenos de energía y originalidad te atrapan para no soltarte ni siquiera al terminar de leer. Veamos algunos ejemplos: “Nunca, Jamás” página 33: “la historia es un cadáver desvestido de futuro. Nunca pensé que lo mataría. Menos aún el cómo”. Estas primeras líneas te llenan de intriga y provoca seguir leyendo…O en la página 11 el comienzo del cuento “Se llamaba Elena” : “Mi madre es una puta”… o en “Juntos para siempre” página 71. “Se enterró la punta de la navaja suiza en la palma de la mano…para que le doliera”. Comienzos en media res, con el conflicto colgando de las primeras letras y los interrogantes amarrados a las vocales.

Los cuentos de Muratti están construidos con amplios conocimientos de los temas controversiales y crudos que plantea. Contenidos que nos llenan de un asombro donde no se extravía la verosimilitud. Poesía hecha prosa para contarnos historias impactantes. No es de extrañar que sus cuentos fuesen premiados por el Instituto de ultura puertorriqueña y ganado concursos importantes como el del certamen de cuentos del Nuevo Día. Y por supuesto no será casualidad cuando te devores el libro sin poder parar de leerlo. Lo que me recuerda el cuento “Juntos para siempre” donde la mujer es un molusco invasivo o el molusco es una mujer y que te atrapa sin dejarte ir.

 

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